Ahí, en una Misa para los chilenos y los mexicanos, durante la eterna homilía, regresando del atrio de fumar un piti, me topé con un fajo de euros nada despreciable. A punto de enfundármelo, llegó el imbécil de Pépe Grillo a joder. Y le hice caso. Pregunté a una señora si, por casualidad, no había perdido dinero. ¡La cantidad exacta que tenía en la mano! ¡Me cachis! Lo devolví. Y no me dio, por mi honestidad desinteresada, ni un euro. Qué mal.
Lo que nos une es el ocio al que no tenemos derecho pero que a veces logramos escabullir en el maletín de la Lap. Prometemos diatribas y panegíricas, jamás un punto de vista neutro.
2 comments:
Ahí, en una Misa para los chilenos y los mexicanos, durante la eterna homilía, regresando del atrio de fumar un piti, me topé con un fajo de euros nada despreciable. A punto de enfundármelo, llegó el imbécil de Pépe Grillo a joder. Y le hice caso. Pregunté a una señora si, por casualidad, no había perdido dinero. ¡La cantidad exacta que tenía en la mano! ¡Me cachis! Lo devolví. Y no me dio, por mi honestidad desinteresada, ni un euro. Qué mal.
Supongo que eso ha de tener algo que ver con San Pablo...¿referencia?
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